
Allí donde un sastre remendaría su tela, donde un proyectista hábil corregiría sus errores, donde el artista retocaría su obra maestra todavía imperfecta, la naturaleza prefiere volver a empezar desde la arcilla, desde el caos, y ese derroche es lo que llamamos el orden de las cosas.
(M. Yourcenar, Memorias de Adriano, Edhasa, 1982)
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